Hambre de contacto personal

 In Artículos Alimentación, Artículos Coaching

Hace unas semanas leía en el periódico el país un artículo sobre el hambre de contacto personal. Me pareció muy interesante porque explicaba como la soledad activaba los mismos mecanismos cerebrales que el hambre.

Hemos hablado mucho del hambre emocional en este blog. Definiéndolo como un hambre que llega de repente de forma rápida y nos hace engullir mucha cantidad de alimentos, normalmente alimentos de mala calidad. Existen muchos tipos de hambre emocional que pueden llevarnos a comer sin tener hambre física.

Uno de estos tipos de hambre puede ser el hambre de contacto personal. Que está en conexión con el hambre por soledad y/o por vacío.

Somos seres sociales, necesitamos interactuar con otros seres humanos. Incluso sabemos los efectos negativos que tiene el aislamiento a nivel mental.

Y de un día casi para otro empezamos a ser conscientes de una pandemia en el mundo. Aparece el miedo a contagiarnos, aparece el estado de alarma que nos impide salir de casa y nuestra vida cambia por completo. Afrontamos una situación de mucha incomodidad e incertidumbre.

¿Qué podemos hacer ante el hambre de contacto personal?

  • Independientemente de que el origen sea que no podemos salir de casa por estar confinados como que estamos aislados a nivel social por algún motivo, necesitamos tomar consciencia de que comer no va a solucionar el problema. Al revés, lo va a hacer más complicado al hacernos ganar peso y bajar nuestra autoestima.
  • Estar en contacto con nuestros círculos cercanos a través de las aplicaciones online nos puede ayudar a no sentirnos tan sol@s. Y según el estudio publicado por el laboratorio de Neurociencia Integrada de la Universidad del Estado de Nueva York necesitamos vernos cara a cara. Y es curioso porque estas semanas de confinamiento se están dando más que nunca las videollamadas donde nos vemos las caras. Incluso con amig@s que antes veíamos cada varios meses y hablábamos de vez en cuando por teléfono, nos estamos llamando más que nunca y con el componente añadido de vernos la cara.
  • Si sabemos que la ciencia ha demostrado cómo la sensación de aislamiento genera hambre física al activar las mismas zonas del cerebro que se activan cuando tenemos hambre podemos crear menús equilibrados. Y evitar la comida basura. Además de poner en práctica el comer consciente o mindful eating.
  • Todos los ejercicios de relajación o herramientas para reducir el estrés y la ansiedad puede ayudarnos mucho a gestionar el hambre de contacto personal.
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