Exceso de responsabilidades

 In Artículos Coaching

La niña interior de la que hablaba en la entrada anterior es la creatividad, los sueños, la ilusión y la inocencia de la infancia. ¿Sientes presente estas cualidades del ser humano en tu persona? ¿O se cubrieron hace tiempo por el exceso de responsabilidades y las obligaciones? ¿Quizá por el exceso de responsabilidades adquiridas ya en la infancia?

Origen del exceso de responsabilidades

Me encuentro a menudo personas que vienen a la consulta con dificultad a la hora de disfrutar de la vida. Ante la pregunta: “¿Que te gusta hacer?”. Contestan: “No lo sé, hace tanto tiempo que no pienso en mí que ni lo sé”. El origen puede ser que, desde pequeñas les cargaron de obligaciones y les bloquearon la capacidad de juego y de disfrute de las cosas. O bien porque la vida les ha puesto en circunstancias en las que debían cuidar de ciertas personas. De una forma u otra, a través de ciertas experiencias, olvidaron poco a poco quiénes eran, que necesitaban, que les gustaba.

Y en muchas ocasiones, esta desconexión con el disfrute, con el juego, con lo liviano, nos puede hacer acudir a la comida. Sacamos la vena rebelde, nos saltamos las normas y la imposición, externa o interna, del exceso de obligaciones. Y esto nos lleva a comer de forma emocional.

Como conectar con el disfrute

Si te sientes identificada con lo que comento, te propongo que te hagas estas preguntas:

  • ¿Con quién tengo sensación de dependencia? ¿Puedo ayudar a esa persona a ir tomando decisiones por sí mismo? Me encuentro estos casos en caso de madres divorciadas o viudas con adolescentes.
  • ¿Cómo puedo conectar con mis necesidades? Quizá puede ayudarte reconocer tus valores, que veremos en la próxima entrada. Mientras tanto, puedes responder a estas preguntas: ¿Qué es lo realmente importante para mí? ¿Qué echo de menos? ¿Qué me gustaba hacer cuando era pequeña? ¿Con qué soñaba? Si no te acuerdas, ¿te apetece descubrirlo?
  • ¿Cómo puedo permitirme disfrutar más de la vida? Búscalo en lo más especial, sencillo y cotidiano: un atardecer, el olor al pasar por una panadería, una sonrisa de una persona por la calle,… ¿Eres capaz de fijarte en los bellos detalles de la vida? ¿En aquello que llamamos pequeñas cosas que son las cosas más maravillosas y grandes realmente?

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