Como si ya fuera esa persona que se respeta

 In Artículos Coaching

Nuestra relación con la comida está muy relacionada con la relación que tenemos con la vida y, sobre todo, con la relación que tenemos con nosotras mismas. Imagina como si ya fueras esa persona que se respeta a través de su forma de comer. ¿Qué ocurriría?

¿Cuántas veces has hecho dieta a lo largo de tu vida? ¿Cuánto de a gusto te sientes con tu cuerpo? ¿Eres capaz de mirarte al espejo desnuda? ¿Y de ponerte en primer lugar en tu día a día? ¿Te sientes merecedora de una vida consciente, feliz y divertida? ¿Dejas cabida a la plena aceptación de quién eres?

Nos pasamos la vida buscando lo que no tenemos. Luchamos para conseguir el peso “ideal” que tenemos en nuestra mente, para encontrar la pareja “ideal” que nos hará felices… Y resulta que, aunque lleguemos a ese peso o tengamos esa relación de pareja, seguiremos queriendo más. Hasta que nos demos cuenta de que la felicidad se proyecta desde nuestro interior y desde el ahora. Desde el ser capaz de disfrutar con lo que tenemos en este momento.

A través de la comida, alcohol, trabajo, relaciones sociales, sexo… Tapamos nuestra sensación de insatisfacción. Buscamos fuera lo que solo podemos encontrar dentro.

Hasta que no:

  • Vencemos el miedo a estar en silencio con nosotras mismas.
  • Reconocemos lo que tenemos en vez de exigirnos aquello que nos falta.
  • Nos damos permiso para disfrutar de las pequeñas cosas.
  • Reconocemos y cambiamos aquello que no nos gusta de nuestra vida, si es que se puede cambiar.
  • Reconocemos y aceptamos aquello que no nos gusta de nuestra vida, si es que no se puede cambiar.

Como si ya…

Termina esta frase tantas veces como ideas vengan a tu cabeza. Termínala teniendo en cuenta todo aquello que llevas tiempo persiguiendo pensando que cuando lo consigas, serás feliz. Por ejemplo: “Como si ya fuera esa persona…

  • amorosa conmigo misma”
  • que se siente merecedora de una vida feliz”
  • que se habla de forma compasiva”

Esto te ayudará a conseguirlo porque llevamos tanto tiempo deseándolo, que lo visualizamos desde la escasez. Es decir, como aquello que persigo “pero no alcanzo”.

Este tipo de ejercicios y muchos otros pueden ayudarte a tomar consciencia para reconocer desde donde vives.

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