¿De qué tengo hambre?

 In Artículos Alimentación

A menudo comemos, sin darnos cuenta, de forma emocional. Olvidándonos de preguntarnos: ¿De qué tengo hambre?

Creemos que tenemos hambre de chocolate o de algo crujiente o de algo blandito o de algo frío. Pero, en realidad, la necesidad no tiene nada que ver con un alimento físico. Sino que estamos gestionando mal nuestras emociones y no entendemos lo que el cuerpo nos pide realmente.

¿Cómo gestionar el hambre emocional? ¿De qué tengo hambre?

En primer lugar, si tomamos consciencia del tipo de hambre que tenemos podemos diferenciar entre física y emocional. En segundo lugar podemos hacernos este tipo de preguntas:

¿De qué tengo hambre realmente?

¿Qué echo de menos en este momento?

¿Qué necesito?

¿Hay algo que me duela?

¿Quizás hay algo que no me gusta de mí mismo?

¿Qué me incomoda?

Las respuestas a estas preguntas pueden ayudarte a gestionar el hambre emocional que tienes. En cambio, creer que necesitas una dieta solo empeorará las cosas.

Cuando conectamos con lo que sentimos y le ponemos nombre entendemos de qué tenemos hambre. Y ese hambre desaparece.

En ocasiones me encuentro con personas con hambre de diversión. Porque han olvidado la posibilidad de pasarlo bien sin sentirse culpables.

Otras veces me encuentro con personas que tiene mucho miedo a la soledad. Se sienten vacías y solas. Porque se han desconectado de sí mismas y buscan fuera lo que solo pueden encontrar dentro de sí mismas.

A veces, conozco personas con falta de asertividad y con miedo a no gustar. Complacen y hacen lo que creen que se espera de ellas. Y, al no mostrar quiénes son en realidad, necesitan comer para tapar esa carencia.

Y, de esta manera, voy experimentando con pacientes en la consulta. Necesitamos girar el punto de vista. Necesitamos cuidarnos y escucharnos para que el hambre empcional desaparezca.

Si quieres saber más sobre cómo gestionar el hambre emocional puedes seguir leyendo aquí.

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