Consciente – Inconsciente

Vivimos desde un personaje que nos hemos creado. Nos definimos, nos enmarcamos en una profesión, en un estilo de vida. Necesitamos poner nombre a lo que hacemos. Necesitamos una identidad para sentir que vivimos.

De repente un día ocurre algo, nos echan del trabajo por ejemplo, o simplemente nos levantamos dudando de quienes somos y del rol  del personaje que nos hemos creado. Parece que todo se derrumba, sentimos una gran crisis existencial, una necesidad de cambio. ¿Para qué estamos aquí? ¿Qué sentido tiene la vida?

Empezamos a soltar, a aceptarnos y empieza a aparecer lo que permanecía escondido detrás de esa emoción de ira, que poco tiene que ver con el enfado sino con el miedo, detrás de esa sonrisa, que poco tiene que ver con la alegría sino con el miedo…

Hasta que no aceptamos que vivimos desde el miedo, que escondemos y tapamos lo que no nos gusta de nosotros, aceptamos que nos creamos una identidad falsa con la mejor de nuestras intenciones para vivir pensándonos felices. Hasta que no nos miramos a los ojos delante de un espejo y tenemos el valor de decirnos qué echamos de menos, que no nos gusta de nosotros, quienes somos en realidad, que hacemos en este mundo… no se llenará esa sensación de vacío.

Podremos intentar llenarnos de comida, alcohol, drogas, sexo, trabajo compulsivo… pero no nos saciaremos.

El único camino que nos puede ayudar es dejar de buscar fuera al terapeuta o la solución mágica y buscarlo dentro. Buscar dentro para conocernos y encontrarnos.

Para conseguir esto hay que tener mucho valor.

Si llevas tiempo queriendo conseguir algo y no lo consigues, planteate realmente si lo quieres de verdad, se sincero. Pregúntate tres veces sin realmente lo quieres.

Cuando alguien quiere adelgazar por ejemplo suelo pedir a la persona que se pregunte tres veces si realmente quiere conseguir ese objetivo. A la primera de forma rápida se suele responder: “¡Claro que quiero adelgazar, vaya pregunta!“. A la segunda me dicen: “Si, quiero adelgazar”. Y a la tercera empiezan a dudar… ¿Si realmente quiero, por qué no lo hago?

Hay una resistencia de la mente. Si algo se repite y se repite en nuestra vida es porque nos trae algo que no queremos mirar porque nos duele. Algo que está pendiente de solucionarse. Hasta que no descubramos qué es, y hagamos algo para solucionarlo, esa situación seguirá repitiéndose.

¿Cómo podrías conectarte con  esa parte de ti escondida en el inconsciente?

 

Para la Terapia Floral, toda enfermedad aparece por esconder quienes somos realmente. Por ello, en las siguientes entradas voy a ir hablándote de las 38 personalidades de las Flores de Bach. Seguro que te identificas con muchas de ellas. Ojalá te ayuden a conectarte con esa parte de ti escondida.

Un fuerte abrazo

 

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