Cómo cambiar un hábito poco saludable

Hola,

Hoy me he levantado pensando en los hábitos… En el diccionario de la Real Academia se define hábito como: “Modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas.”

Lo que hacemos cada día desde que nos levantamos hasta que nos acostamos se convierte en un hábito. Si te preguntara, ¿qué buenos hábitos tienes? ¿sabrías hacerme una lista? ¿Y si te preguntara que malos hábitos tienes? seguro que te salía otra lista!

Es decir, sabemos perfectamente, o más de lo que nos imaginamos, qué hábitos nos ayudan y qué hábitos nos perjudican. Sobre todo en aquellos relacionados con la salud.

Muchas veces, las personas llegan a la consulta y me dicen: “Sé lo que tengo que hacer, pero necesito organizarme, necesito que me ayudes a cambiar de hábitos“. Realmente esta persona lo que necesita es un empujoncito para dar el paso, necesita algo que le motive para hacer el cambio.

Pero igual que cuando uno deja de fumar, engorda, o esa creencia anda por ahí… Cuando uno quiere dejar la vida sedentaria necesita ponerse en acción y apuntarse al gimnasio (por ejemplo), o cuando uno quiere dejar de beber cocacola necesita sustituirla por un te. Es decir, es más fácil cambiar un hábito cuando éste se sustituye por otro que cuando simplemente se quiere dejar de comer ciertos alimentos, de fumar ciertos cigarros, de beber ciertas bebidas y no se sustituye por nada.

Para hacer un cambio de hábito, lo primero es darse cuenta del hábito que está instaurándose en nuestra vida. Es más fácil cambiarlo cuanto menos tiempo llevamos repitiendo esa actividad, ¡esto no quiere decir que no se pueda cambiar un hábito antiguo! 😉 La mente es rápida y enseguida busca excusas para no hacer el cambio… ¿Te pasa a ti también? 😉

Algo que yo suelo poner en práctica, cuando me doy cuenta de “algo” que no me gusta y estoy empezando a hacer, es antes de que lleguen las culpabilidades, permitírmelo, pero en otro momento del día. Por ejemplo, llevo unos días que después de cenar me apetece un trozo de chocolate, además de plantearme qué me puede estar faltando en la alimentación y preguntarme a nivel emocional cómo me siento, empiezo a tomarme un trozo de chocolate después de comer. Esto se puede extrapolar a cualquier hábito, por ejemplo: fumar el cigarro que me pide el cuerpo después de comer antes de comer, tomarme la golosina a media mañana en vez de a media tarde…

De esta manera se le quita importancia, deja de relacionarse ese acto con ese lugar, ese momenoto… el simple hecho de mover un hábito en el reloj, haciéndolo en otro momento, ayuda para que de repente empiece a dejar de apetecer. Y de repente llevas tres días sin que te apetezca el chocolate, llevas tres días sin que te apetezca el cigarro, llevas tres días sin beber cocacola…

¿Te animas a probarlo? En la próxima entrada hablaremos de otros trucos para cambiar hábitos poco saludables

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